miércoles, 31 de enero de 2007

Luz Fría para Venezuela

Lámpara Compacta Fluorescente Tipo Espiral
Es propicio el momento, en el cual se desarrolla en todo el país la llamada "Misión Revolución Energética" para hablar de las "lámparas fluorescentes", porque eso es lo que son las lámparas ahorradoras de "luz fría" que reemplazan a las incandescentes. Aunque no se crea, los principios de estos dispositivos son más antiguos que los de las incandescentes, creadas por el estadounidense Thomas Alva Edison. El físico alemán Heinrich Geissler creó hacia 1856 un dispositivo en el cual se encerraba un gas como argón o neón y se hacía atravesar por una tensión eléctrica generada por una bobina de inducción. La luz obtenida en este dispositivo, hoy llamado "Tubo de Geissler" era de brillo azulado. A partir de este invento, se sucedieron diversas mejoras hasta que en 1938, la empresa estadounidense General Electric compró la patente solicitada en 1927 por Edmund Germer, Friedrich Meyer y Hans Spanner, presentando las primeras lámparas fluorescentes comerciales en 1938.

Desde entonces, el principio de funcionamiento se ha mantenido inalterable pero se han producido mejoras en los materiales y la tecnología de manufactura. Como toda tecnología en sus inicios, estas lámparas debieron ser costosas y quizá no fuesen durareras. La cadena de montaje y la masificación se encargaron de resolver estas situaciones. Todas ellas presentaban el inconveniente de usar bases de conexión especiales con dos dispositivos: el "starter" o cebador y el transformador que denominamos "balasto". En los años 80, algunos fabricantes reemplazaron estos elementos por una circutería electrónica económica asociada a un tubo fluorescente circular, lo cual permitió insertar estas nuevas lámparas en los sócates de las bombillas incandescentes tradicionales. Así nacieron comercialmente las denominadas "Lámparas Fluorescentes Compactas" (CFL, por sus siglas en inglés). Éstas habian sido desarrolladas por el ingeniero Edward Hammer, de General Electric, en 1976 pero la carencia de tecnologías adecuadas "engavetó" ese proyecto hasta la década siguiente.

No ha sido sino en los últimos cinco años, que las CFL se han popularizado tanto, que se ha iniciado el reemplazo de lámparas incadescentes por estas otras, en naciones como Vietnam, EE.UU., Canadá, Cuba y recientemente, en Venezuela. Salvo en los casos estadounidense y canadiense, mediante organizaciones sin fines de lucro, los gobiernos han iniciado estos cambios, lo cual ya es imperativo que se haga en otras naciones, junto con la sustitución de otros dispositivos eléctricos que desperdician energía.

Y ahora que hablamos de esta sustitución, aprovecho la ocasión para "desmontar" dos "leyendas urbanas", probablemente creadas por sectores adversos al Presidente Chávez, referidas a las CFL que instala la denominada "Misión Revolución Energética", una tan descabellada como la otra.

La primera establece la existencia de microfónos con un transmisor que permiten espiar las conversaciones de la gente. Se ve que quien inventó este cuento ignora que TODA lámpara fluorescente genera interferencias de recepción, mediante una antena, de señales de radio y televisión. Además, en toda la historia de los micrófonos, NADIE usó hilos incandescentes o tubos con gas para recoger las señales de audio...¿Suena lógico que el Gobierno gaste dinero espiando mediante lámparas que pueden estar en un garage?.

La otra invención indica que estas lámparas pueden estar impregnadas de gérmenes y virus infecciosos que, con el pequeño calentamiento de la lámpara, se pueden difundir en el aire. Otra mentira del tamaño de una catedral: ningún virus o bacteria puede sobrevivir en un medio inerte por mucho tiempo...y menos puede soportar las temperaturas, aunque sean moderadas, de la superficie de las CFL. En resumidas cuentas, se pueden instalar con confianza.

Afortunadamente, estas mentiras, solo han impedido la instalación en 1,6% de los hogares donde han estado los funcionarios de este Plan Gubernamental. Pero, no debo dejar de reconocer que, en algunos municipios, nos hemos quedado sin estas lámparas, no porque no queramos sino porque hay sectores más populosos que los otros. También se ha denunciado que algunos funcionarios supuestamente venden esas lámparas. Si en algo tenemos que estar claros es que NO SE TRATA de un regalo: hablamos de sustitución de unas lámparas por otras. El Gobierno hace el deber de gastar una buena cantidad comprando en grandes lotes estos dispositivos...pero el ahorro de energía (de 3,5 a 4 veces las lámparas incandescentes) permitirá hacer nuevas inversiones en obras sociales y para nosotros esto significará menos derroche y menos desgaste de la vista. ¿Y hay quien rechace estas bombillas nuevas?. ¡Que lógica tiene quien piense así!.

¡Luz fría para Venezuela, que todo queda!.

PD: Antes de terminar, les ofrezco algunos enlaces sobre las CFLs:

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