domingo, 28 de junio de 2009

Otra de las "gracias" del capitalismo salvaje yankee

Entre disqueras te veas

Diversas fuentes publicaron una información que podría sonar como un mal chiste. Resulta que Jammie Thomas-Rasset, aborigen estadounidense, madre de 4 hijos, que difícilmente puede ser "clase media", ha sido condenada a pagar a la mafia de la asociación de disqueros yankis (RIAA) una suma escandalosa de 1,92 millones de dólares y todo porque compartió 24 canciones desde Internet... y tres de ellas interpretadas por la señora Gloria Estefan, integrante de la peor de las mafias que controlan lo relativo, según se dice, a quien se debe premiar en los Grammy Latinos. Pero ¿y quien denuncia a la señora Rasset?. No fue cualquier "hijo de vecino", sino la propia empresa que le suministra el acceso a Internet...lo cual es "lógico" porque para eso los mafiosos de la RIAA le pagan a esas empresas para que espien a su clientela. ¿Que les parece?. ¡Vaya libertades las que existen en las tierras del Tio Sam!.

Ahora es el momento oportuno para recordar las cosas que las empresas grabadoras han "hecho" por la humanidad. Por ejemplo, vale la pena saber que Bessie Smith y Louis Armstrong fueron artistas "afroamericanos" cuya música compraba frecuentemente la clientela también "afroamericana" y discriminada. De no haber sido por estas ventas, las transnacionales del disco yankis hubiesen cerrado sus puertas durante la "Gran Depresión". Sin embargo los "ejecutivotes" de una de esas empresas, varios años después, en la tumba descolorida de Bessie Smith depositaron una placa en la que se le reconocía, por fin, su mérito. ¿Ya para qué?.

También me vienen a la mente los pleitos de Juan Gabriel, Ricardo Montaner e Ilan Chester con sus disqueras. Hubo un compositor en Colombia que se enteró que sus regalías correspondian a la venta de 50.000 discos y no los 20.000 que una disquera le reportó. Si eso no es ROBO, ¿como se le puede llamar?. Las empresas grabadoras también han sido culpables de la pérdida deliberada de su archivo que es patrimonio audiovisual de la humanidad. A principios de los años 60, un gerente de RCA Víctor en Argentina ordenó la destrucción del material valioso de sus bóvedas bajo la excusa de que "lo viejo no vende"...y luego tuvo que pagarle a los coleccionistas que probablemente se apoderaron de ese material, para hacer compilaciones en LPs. La disquera mexicana "Balboa Records" compró los archivos de la desaparecida empresa TopHits y se estableció en Venezuela. Se marchó hace cuatro años llevándose todo el archivo, del cual quizá destruyera una parte correspondiente a artistas que no fueron promocionados en el extranjero. Si quiere comprar un disco de la orquesta de Billo Frómeta, cuyo archivo también tiene esa empresa tendrá que buscarlo via Internet.

Los problemas de calidad de las grabaciones, no desaparecieron del todo con los CDs. Hace 10 años compré un álbum doble de duetos de Simón Díaz que tenia una canción que parecía sacada de un LP en mal estado. Y hubo otro CD de Reynaldo Armas, en el cual una de las canciones solo se oía por un solo altavoz durante un minuto. La extinta Rodven no se quiso hacer responsable de esos defectos. Al final, tenemos el descaro de las empresas que quieren, con 5 personas, hacer las ganancias que antes lograban con 100, lo que hace que las discotiendas se vean más vacías cada dia. También, para agravar las cosas, hay artistas como el bandolista Saúl Vera, no muy conocido del público venezolano, que se dan el tupé de amenazar con abogados y todo a quienes tienen "blogs" de Internet dedicados a compartir música. Estas personas confunden sus intereses con los de la industria disquera y terminan defendiendo a quienes pueden afectarles seriamente.

Ahora uno entiende que la lucha de Richard Stallman va más allá del Software Libre y que es realmente contra las corporaciones que lo mismo hacen patentar un arroz que proviene de la India, que demandan por millones a una señora pobre o que le niegan a la humanidad una vacuna que salve miles de vidas. Por lo pronto, se que en todo el Imperio Equívoco del Norte, no habrá "Globopotazos" a favor de la pobre señora de esta historia, si acaso se le acercarán algunos abogados de esos que les encanta hacerle la vida imposible a las corporaciones. De modo que si queremos castigar a esas empresas que pagan políticos en las tierras del Tio Sam para que defiendan sus derechos, podemos empezar por no comprar sus productos y terminar compartiendo toda la música que queramos. Si las disqueras no quieren vendernos esa música, ¿que más les da que la compartamos o no?.

Al fin y al cabo, como en el dicho, esas empresas "ni lavan, ni prestan la batea".

¡QUE NO VUELVAN JAMÁS!.

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