viernes, 19 de febrero de 2010

Juanes el H1P0CR17A

(Cualquiera le podía haber creído el cuento a este bicho...)
Quienes tengan en su casa el primer disco que editara la "Fundación Nuevas Bandas", que apoya a los grupos nacionales del género, se encuentra en el listado de participantes a un "invitado" que hasta entonces, la gente no conocía. Era un tal "Juanes", sin que nadie atinara a saber si ese era el apodo del artista o el nombre del grupo donde había por lo menos 4 carajos más con ese nombre. Después supimos que era el apodo que le pusieron en su familia al ciudadano llamado Juan Esteban Aristizabal.

Ese fue el preludio de una carrera que le llevó a difundir su música de tal manera, que ya no estaba limitada al círculo de los fanáticos del rock. Y eso, pasó en Venezuela. La fama de este artista lo llevó desde ser protagonista de chistes cordiales, hasta hacer duos con el perro y el gato de la casa, y en un golpe publicitario inédito, a crear su propia fundación filantrópica. No estoy en contra de ese tipo de organización, soy de los que cree que junto a los gobiernos puede realizar una labor complementaria no menos meritoria. Pero, Juanes agarró esa fundación para hacerse propaganda. ¿Donde habrá quedado el dicho bíblico "que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda"?. Y empezó a salir hasta en la sopa, con una imagen de "chico malo" que le hacía bien a la gente.

No faltó quien se emocionara en aquella histórica presentación de artistas en La Habana encabezada por el Sr. Aristizábal, pero tampoco quien empezara a sospechar cuando el ciudadano de marras gritó al final del espectáculo: "¡Viva Cuba Libre!", grito tan sospechosamente parecido a los aullidos de las antiguas víctimas de la "Operación Peter Pan" y los batisteros de viejo cuño por los lados de Miami, Coral Gables o Hialeah. Días antes, Miguel Bosé, ese artista español que nunca sintió alergia por haber hecho videos en Cuba, defendía que el Sr. Aristizabal organizara aquella presentación, ante las agresiones de que empezaba a ser objeto. Más de uno habrá pensado: "pobre tipo, debería llevarse un guardaespaldas por lo menos". O quizá: "pobrecita la señora y tener que aguantarse a los intolerantes".

A meses de haber ocurrido aquel espectáculo, el Sr. Aristizábal no tenía con que distraer a su fanaticada sino con su sencillo espacio de la red social Twitter.com anunciando que si estaba grabando un nuevo disco, que si estaba muy ocupado aprendiendo a ser padre de familia...hasta que llegó la idea salvadora: ¿por qué no insultar a alguien famoso, a alguien que desatara polémicas y salir ileso del ataque y ganarse de paso algo más de publicidad?. Pero el caballero cometió la trastada de elegir mal su objetivo y, creyendo ganarse simpatías de este lado del mundo, se le ocurrió "divulgar el PIN de Chávez", que es un chiste viejo, viejo, "pero muy bueno, eso sí". Y vea pues, que el "parce" se tiró esta parada que causó la justa "berraquera" de quienes preferimos una y mil veces que el Presidente Chávez esté donde está, antes que la "versión bolsiclona de Hitler" que habita en el "Palacio de Narquiño", donde todos los dias vende la patria, en minúsculas, al mejor postor que casi que lo bendice desde el Averno Eterno el "truchimán del Santander", como habría dicho el Libertador Simón Bolívar.

Y como fue tanta la "berraquera", Don Juan Esteban estaba tan arre...pentido que "se le cayó la cédula" y, como el señor tiene tan débiles los "tapones" de la tolerancia, dijo textualmente que él ponía en su espacio lo que le daba la PU7A gana, sin eufemismos y ya. Y al que no le gustara: ¡QUE SE LO TRAGUE!.

Muy lindo, que bello cuando se expresa así y llega a los límites del irrespeto y da pié a los que suponían que el majadero caliche era un tipo sumamente sucio no solo por tener la "camisa negra" cual los cabezas rapadas neonazis, sino también su conciencia del respeto a los demás. Y ahora, que no nos necesita para vender discos, ni tal vez para presentarse, se da el "lujo extraño" de faltar el respeto a un Presidente Legítimo como el nuestro, a diferencia del bolsa de Uribito. ¿Que habría pasado si el objeto de sus iras hubiese sido Raúl Castro o, mejor aún, Doña Cristina Fernández?. Mejor no me lo imagino.

De modo, pues, que el Sr. Aristizabal al mostrar su desprecio por la gente, también nos da un adelanto inesperado de lo que será su hijo Dante Aristizábal. Con semejante ejemplo, ¿como esperan que sea?. Y la próxima vez que quiera reirme de chistes malos, preferiré ver "Sábados Felices" para calarme al "Cuentahuesos" quien, al menos, no exhibe los niveles de "superioridad" del señor que hasta su lengua la tiene negra, cual perro de raza china.

¡Cerrada la rueda!.

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